lunes, 21 de diciembre de 2009

UN SALUDO DE NAVIDAD CON LA PLUMA ENCENDIDA DE EDGAR TREJOS



SALUDO PLUMADO PARA UNA ENCENDIDA NAVIDAD


Recordarás nuestros nombres NAVIDAD…
Los mil rostros de la Vida y sus voraces agujas:
El amor, el olvido, el dolor,
la injusticia, los recuerdos, la ausencia,
el castigo, la noche, el silencio,
nos han hecho lejanos,
fríos agujeros de nostalgia y tedio.
obligados transeúntes de una galopante nada.
Sinembargo Tú vives NAVIDAD…
Hemos querido decir cuánto, opresos en locura,
a lo largo de un tiempo hondo que acumula umbrales,
refugiados en alguno de tu soles confiados:
Hoy es un día perfecto para el pez banana;
pero puertas cerradas sólo, ciega soberbia,
voces mudas, mundos sin invitación,
se ven.
Sinembargo Tú vives NAVIDAD…
Y aún busco porque quiero
los plenos ojos de tus hondonadas de Luz Amiga
para mi alma
en esta NAVIDAD.



Loor a ti Pluma Encendida, Palabra Acariciada y prometida a los nuevos plumosos escritores de esta tierra de viejas vigas, guerreros del verbo que encenderán las futuras navidades de más justas y bondadosas auroras en un esperado porvenir, sendero que sin duda merecemos los desdichados y espoleados hijos de Eva.
Motivo de homenaje serás, Palabra Esperanzante y Esperada, sea que se te publique o no, cumplas años o no en el escalafón de los seres de imaginación para decir algo necesario desde el umbral del Hombre, cualquier premisa delirante, alguna máxima perdurable, una broma pesada -de las que siempre hay que cuidarse-, o la más seria afirmación -de las que hay que cuidarse mucho más- sobre no importa qué, porque siempre importa, importará lo que salmodies, pienses o tengas que hacer. En cualquier instancia, lo que hagas, pienses o salmodies, tendrá un significado más allá de las palabras, los gratuitos actos, o el simple pensar por el solo pensar.
Te vemos hoy, en este luminoso diciembre que estrena caminado y gafas, como te vimos ayer: otra y la misma, asombrosamente ágil en el uso de tu inteligencia; profunda en la percepción de las cosas y materias de este mundo; segura -cuando no implacable- en tus pensamientos de una sola línea: línea-vital, línea-poética, línea-erótica, línea-política. Pensamos en cuantos te quisieran flexible, condescendiente o mansa, sin darse cuenta de que nunca vas a ceder a rastrojarte o embozarte en el silencio porque en ese momento dejarías de ser Tú, que no naciste para las concesiones, ni para la preocupación por lo inútil, las estultas pasarelas de los reality shows, la intrigante farándula de las reinitas de la noticia caliente, los visibles lagartódromos que desvelan a medio mundo corrupto, ansioso por los regalos del estado, o la mediana sociedad publicitaria.
Pluma Alerta, Pluma Inquieta, Pluma Insomne: ayúdanos a no caer por el mandato de la autoridad, la autoestima o la pereza, en la tentación de lo fácil, de lo falso, de la conformidad con lo establecido, del crear viejo y caduco, del razonar esnobista e insolente, de la costumbre irreflexiva y paquiderma.
Con placer llegamos a tu casa de solares verbales, a tus palabras, como lo hacemos ayer y anteayer, apenas años, y nos gusta que abras personalmente la puerta de tu bodega de sueños, sin protocolo, sin que te rodee nada que no sea tu gesto sencillo y tranquilo de hoja lúcida, y dices lea mijo para que vea, lean el mañana camaradas; y uno está contento de que los próximos diez minutos, o la próxima tarde entera, y los días venideros, uno estará en una habitación sólida, firme y a la vez espiritual, en la que los hechos importantes y no importantes serán vistos al derecho y al revés, con seriedad y una sonrisa inteligente, como en un encuentro con quien sabe, Hoja sabia como Tú, que lo eterno es pasajero, las más grandes y solemnes verdades, mentira; los recuerdos, insulsa nostalgia; fábula total, fabulación galopante para empalagar el sexo dormido, pretender un roce, una cosquilla siquiera con las secretas, esquivas, desdeñosas Silvias, ojos y excitante cuerpo de imposible, inabordable sibila, depositada con desparpajo en las tiendas de aproximación a la gran educación sentimental que no tuvimos, esos cuadrantes de emotivo ardor donde vamos, donde íbamos a perder la virginidad que nunca perdimos porque jamás nos prestaron, prestan, prestarán atención, ni nos miraron, miran, mirarán como deseamos lo hagan durante la vida que daríamos por ellas, sin titubear, la poca vida que nos queda, ah farsantes; y la POESÍA, esa por la que hasta ahora somos, de la que el POETA dijo, premonizador y sabio, ser la única prueba concreta de la existencia del hombre, la entenderemos, por fin, como la pluma que nos catapultará, entre atolladeros insignificantes, hacia el nuevo siglo azul. ¡¡Feliz Navidad compañeros de universo!!

Amante,
Delirante albricia:
¡Tu deseo, sueño!


EDGAR TREJOS. casapoesiapbjacob@gmail.com